El portero Simón: ‘Conseguir una copa con el Athletic me satisface más que 10 títulos en otro club’
“Algunas veces necesitas un poco de suerte; esa resultó ser mi oportunidad”, señala Unai Simón. “Lo que imaginé que pasaría en cinco, seis, siete años, ocurrió en 19 días”.
Ocurrió hace siete años, Simón tenía 21 primaveras y, pese a que había estado entrenando en el Athletic Club desde niño, y en la plantilla principal por un trienio, el vástago de policías procedente de Vitoria no pensaba que existiera una posibilidad de actuar en Bilbao a corto plazo, o quizá nunca. Era su sueño, pero ni siquiera vivía allí, habiéndose mudado ochocientos kilómetros para hallar una alternativa en el club ilicitano. Fue ahí cuando cosas extrañas tuvieron lugar.
El Chelsea fichó a Kepa Arrizabalaga. El meta titular se lesionó. Y las conversaciones sobre el nuevo contrato del guardameta fracasaron, el club determinó que no debía alinearle. Así que se comunicaron al equipo de segunda y pidieron el regreso a su portero. Todavía no había debutado un encuentro de liga.
Para ser exactos esto no fue completamente exacto; no si cuentas los partidos de preparación. “Solamente participé una vez en el Martínez Valero y ganamos una copa: el trofeo de pretemporada”, declara Simón, riendo. “Y salté de esa situación, de ser cuarta opción y estar cedido, a actuar en San Mamés el 20 de agosto”.
“Debía intentar construir mi futuro fuera de aquí y confiar que milagrosamente, algo se abriera en mi casa en seis o siete años y todavía tuvieran una consideración sobre mí”, añade Simón. “Repentinamente te ofrecen esa posibilidad y te encuentras cagado de miedo. No dormí apenas.
“La fortaleza se encontraba abarrotado, se celebraban verbenas en Bilbao. Enfrentas contra el Leganés, que posiblemente no sean el oponente más importante, pero personalmente fue como la final de Europa. En los minutos de apertura, hay un balón que no intercepto y Yuri me suelta un grito, gritando. Y me digo: ‘Vaya, allá vamos’. En ese instante, todo cambia”.
Cómo cambió. La primera noche no estuvo tranquilo y existió una espera cuando se recuperó Herrerín, aunque ahora que Simón conversa en Lezama que frequenta desde que tenía 10 años, un septenio desde ganar aquel trofeo, se ha convertido en el número uno del Athletic y la Roja, y avanza para disputar el debut fixture europeo del Athletic desde 2014; el club cuya grupo de posibles jugadores es menor del 7% de los habitantes de España ante la élite del planeta. Y esta situación, afirma Simón, es lo ideal.
“La Liga de Campeones es especial para cualquiera, pero en nuestro caso, los de aquí. Nos enorgullece probar que luchamos de esta manera, además. En la villa el fútbol comienza con personas que laboran en los talleres montando un equipo de la zona. El fútbol ha crecido y es mundial, mueve grandes sumas, por lo que ese modelo ha quedado atrás un poco, pero nuestra filosofía se liga con el pasado, la esencia de el fútbol. Nos hemos visto desde niños y eso hace que [aunque] no seamos el mejor equipo técnicamente, en los momentos difíciles resultamos especiales. Ésa es lo que nos define.
“El día a día resulta más agradable. Recientemente fracasamos contra el Alavés y únicamente que queríamos era volver aquí, vernos, apoyarnos, que surgieran las risas. Pensar: ‘Pronto tenemos Europa’. Disputar una fase de Champions te satisface, aquello es lo que anhelas. Pero las personas percibe el balompié de maneras diferentes.
“Algunos priorizan el dinero. Unos cuantos, las copas. Otros les emociona por jugar junto a y por quienes te lo han dado todo. Claro {me encantaría|me gustaría|